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Situación de los venezolanos en Roraima / Brasil


Alba González, coordinadora del centro de alojamiento de Buena Vista, Roraima, visitó Pacaraima. Ella relata la situación actual de la inmigración de los venezolanos refugiados en la frontera. Alba también enfrentó la sufrida situación en su país, hasta llegar en Brasil, hace dos años, caminando con un hijo pequeño.

Pacaraima

“Presenciamos personas durmiendo y viviendo en la calle, en un local llamado de ‘Condomínio’, en el centro comercial y en el terminal Rodoviário. Los inmigrantes continúan en el extremo y en estado de vulnerabilidad, no hay local salubre para que los mismos hagan sus higienes, su comida y descanso; Además, tampoco hay apertura hacia ellos para trabajar.

Según los relatos de um funcionário de la fuerza policial de Paracaima, crímenes de corrían cada seis meses pasaron a correr diariamente reflejando um aumento desproporcional de crímenes en la ciudad. Durante nuestra visita fuimos a un abrigo indígena, coordinado por la Fraternidade Internacional, y supimos de un operario de la Organización, que el abrigo llegó a la capacidad máxima, una vez que lo abrigo sólo tendría capacidad para recibir a lo sumo 200 personas, hoy tiene en torno de 390, con expectativas aún de alojamento de los familiares que ya residen en el abrigo.

Encontramos pocas familias interesadas en desplazarse hasta Buena Vista. De acuerdo  con testimonios de varios inmigrantes, la resistencia de seguir para la capital, son por las  “informaciones” de que “Buena Vista es un local terrible, no hay empleo y allá tiene um abrigo sin seguridad y muy peligroso”, sospechamos que el abrigo referido sea de Tancredo Neves.

Es notorio y público que hay incontables familias e individuos solos que caminan del trayecto Pacaraima - Buena Vista (a veces hasta nueve días de viaje)”.

Boa Vista

“Después de caminar por días, trayendo consigo sueños de una vida mejor y una maleta de esperanza, los inmigrantes se topan con una dura y cruel realidad: “Buena Vista no es el hogar del sus sueños”. Las personas lloran sentadas en las calzadas percibiendo que no saben qué hacer. La grande y esmagadora mayoría de ellos llegan sin informaciones básicas de los recursos para sobrevivir en la ciudad, posiblemente no tan acogedora.

Un nuevo local de residencia está siendo creado por la necesidad que atraviesan nuestros amigos venezolanos. La rotatoria del puesto Trevo, muy cerca de la policía federal, todo día recibe la embestida del pueblo venezolano que huye de la incertidumbre de su país. Datos no confirmados elevan a 300 personas el número de habitantes de aquella plaza. Debajo de árboles y sobre el suelo, el cielo es convertido en techo, esta es la realidad ofrecida em Boa Vista para muchos.

En la ciudad el gobierno ha adaptado dos gimansios como abrigos para venezolanos, el de Tancredo Nieves está bajo el acompañamiento de la defensa civil de Roraima, del cual surgió el convenio con bomberos venezolanos - que residen en nuestro centro de alojamiento - y van hasta allá como apoyo operacional.

Según informe de la primera semana de atención dentro del Tancredo, existen 143 niños, de un total de 1223 personas viviendo. Es un local insalubre e inseguro. Hay testigos que dicen ver correr tráfico de drogas, uso abusivo de alcohol, robo y hasta tentativas de tráfico humano allá dentro, debido a vulnerabilidad del cuidado por parte de responsables.

La alimentación es escasa siendo suplida por la sociedad civil, como uno todo de forma ocasional. La estructura es precaria percibiéndose en el agua agotada pasando por el área de la convivencia común”.

 

Centro de alojamento al Imigrante Fraternidad sin Fronteras

“Procurando oportunizar una atención pertinente para cada familia acogida por la Fraternidade sin Fronteras, fue hecho un estudio de caso de cada grupo familiar. Se detectó una gran necesidad de atención psico-social, pues muchos de sus integrantes sufren con bajadas psicoemocionales, resultado de abandonos intelectuales, emocionales, morales y psicológicos.

Además de la vulnerabilidade, de la cual están expuestos, para un imigrante en un país con lengua y cultura diferente, no hay garantía alguna por ser extranjeros. En el momento de matricular los niños venezolanos en las escuelas de la redondezas, encontramos la dificultad. Hermanos fueron separados por falta de vacantes y seis de nuestros niños aún aguardan por uma vacante. Infelizmente, sentimos de cerca la falta de interés y hasta la incomodidade para matricularlos.

Así como existe personas misericordiosas y dispuestas a apoyar al prójimo, existe la xenofobia, cada día más cruel. Una noche alrededor de las ocho horas, dos de nuestros habitantes fueron sorprendidos por cuatro hombres, que con palos en las manos batieron contra ellos, hasta que por la gracia de Dios, en aquella soledad de la calle Senador Hélio Campos, un coche paró y los agressores fugaron. Llevamos a los jóvenes a el HGR (Hospital Geral de Roraima), donde fueron encontradas múltiples lesiones en sus cuerpos”.

 

 

En consecuencia, con las noticias que se esparcían en todo el Brasil, sobre los venezolanos en Roraima, voluntarios de la Fraternidade sin Fronteras llamaron por la ONG, pidiendo que mirara para situación de las personas que lotavam las calles, en condiciones miserables. La FSF atendió de más de un llamado, y hoy, ese es el resultado de más de una unión de varios corazones.

El centro de acolhimento construido en área donada es de 50x100 metros cuadrados, y 100 barracas irán a amparar 100 familias. La estructura local cuenta con dormitorios familiares, redário, refeitório, lavanderia y cuartos de baño colectivos. Una sala de clase para actividades pedagógicas, también funcionará con profesores venezolanos, habitantes del centro.

El coste mensual del centro queda en torno a 30 mil. La meta es llegar a 600 padriños, donando 50 reales, para mantener las comidas y condiciones básicas del local. Desde que fue lanzada la campaña, ya existen 240 apadrinamientos.

 

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