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Primera vez en Mozambique: Relato de un caravanero

Si apadrinar a un niño ya representa una increíble experiencia, ir al encuentro de ellos, allá en el continente africano, ¡es algo indescriptible! Asimismo, un caravanero se arriesgó a intentar describir un poco de esa sensación...

El Dr. Marcelo Cury es de Campo Grande, MS, y está participando, por la primera vez, de una Caravana sin Fronteras. Hace una semana que él embarcó, junto con otras 10 personas, rumbo a Mozambique ― África Subsaariana ―, con una misión que incluía ― entre otras tareas ―, ¡la implantación de más 2 Centros de Acogimiento de la Fraternidad sin Fronteras! Su relato deja entrever cuánto una  experiencia como esta puede ser significativa para cualquier uno de nosotros que se lanza en esa aventura fraterna.

     

Imágenes de la región de Chicualacuala: niño preparando una comida pobre en nutrientes; madre quebrando coquitos para alimentar a los hijos; lecho de río seco (región sin lluvia a más de 13 años).

 

Hoy, 17de octubre de 2015, la Carvana está en la frontera de Mozambique con Zimbabue, en una localidad denominada Chicualacuala. Veamos el relato del Dr. Marcelo:

“Conozco la Fraternidad sin Fronteras hace poco más de 2 años. Una organización no gubernamental, mantenida por varias personas (crowd funding).

Con R$50,00 mensuales es posible apadrinar a un niño, garantizando alimentación diaria, refuerzo escolar, cepillado de dientes y orientación para la salud, además de danzas típicas, música y juegos. Actualmente casi 2000 niños están siendo atendidos en Mozambique por estos corazones generosos, que frecuentemente reciben mucho más de lo que donan.

Esta es la primera vez que vengo a visitar Mozambique y estoy impresionado. ¡El poder del bien se esparce! Los niños bien alimentados son más saludables y los adultos acaban beneficiándose. La Fraternidad sin Fronteras emprende otras acciones igualmente importantes. Yo vi a los equipos cavando pozos artesianos, proyectando una plantación y un pomar, fundando una panadería que vende pan barato, permitiendo ayudar a los carentes y enseñar una profesión a los jóvenes del proyecto.

       

Arriba: Mudas para el pomar, incluyendo la Moringa ― una planta con propiedades excepcionales y adaptada al clima seco. Criadero de pollos para generar renta para la comunidad y alimento para los niños.

Abajo: Interior de una escuela niños casi siempre escriben en el suelo); Marcelo Cury en frente a la escuela; pequeño agujero de agua turbia, excavado en el lecho seco del río (usado por la comunidad).

      

Mis amigos, ¡yo vi una miseria indescriptible! Estuvimos en un lugar que no tiene agua (Chicualacuala, donde no llueve hace 13 años). Sólo de acordarme se me llenan los ojos de lágrimas. Pero, también vi mucha belleza y solidaridad. Por lo tanto, si usted tiene condiciones, apadrine a uno o más niños y/o divulgue este proyecto, que es muy serio. No podemos cambiar todo el mundo, pero cada uno de nosotros puede cambiar totalmente el mundo de un niño y así ― juntos ―, podemos hacer la diferencia en este mundo.”

Marcelo Cury

 

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